Cuando Bilbao es gris y llueve, parece un pueblo más recogido. Los domingos como hoy, con gente que pasea bajo un paraguas, con calma, me recuerdan la Vetusta que yo imaginaba al leer a Clarín.
Sé que una ciudad es más viva con sus comercios abiertos y a menudo cuando voy a Madrid envidio el movimiento, que no la movida, que hay por todas partes. Aquí todavía somos grises en muchas cosas aunque en otras, afortunadamente ya no.
Quiero que Bilbao sea más dinámico pero también me gustan las tardes lluviosas como la de hoy, tardes de ciudad mediana, de provincias.
Txema, si has puesto esta foto es que a tí también te ocurre algo parecido así que desde el Ayuntamiento te animo a buscar el camino de Bilbao. Que no será en de una urbe vendedora, apresurada y caótica pero tampoco el de la Encimada de Vetusta.
Gracias Carlos. Siento algo de nostalgia de una infancia perdida entre calles lluviosas y charcos y paraguas. Recuerdo las tardes de domingo frías y lluviosas que invitaban al tedio y al aburrimiento y las recuerdo con una sensación a la vez de cierta añoranza. No sé es algo difícil de explicar. Bilbao es todo eso y mucho más. Lo moderno y lo antiguo y la lluvia y el sol. Animo, sale el sol y ya volverá a llover.
Cuando Bilbao es gris y llueve, parece un pueblo más recogido. Los domingos como hoy, con gente que pasea bajo un paraguas, con calma, me recuerdan la Vetusta que yo imaginaba al leer a Clarín.
Sé que una ciudad es más viva con sus comercios abiertos y a menudo cuando voy a Madrid envidio el movimiento, que no la movida, que hay por todas partes. Aquí todavía somos grises en muchas cosas aunque en otras, afortunadamente ya no.
Quiero que Bilbao sea más dinámico pero también me gustan las tardes lluviosas como la de hoy, tardes de ciudad mediana, de provincias.
Txema, si has puesto esta foto es que a tí también te ocurre algo parecido así que desde el Ayuntamiento te animo a buscar el camino de Bilbao. Que no será en de una urbe vendedora, apresurada y caótica pero tampoco el de la Encimada de Vetusta.
Saludos de tarde de domingo.
Gracias Carlos. Siento algo de nostalgia de una infancia perdida entre calles lluviosas y charcos y paraguas. Recuerdo las tardes de domingo frías y lluviosas que invitaban al tedio y al aburrimiento y las recuerdo con una sensación a la vez de cierta añoranza. No sé es algo difícil de explicar. Bilbao es todo eso y mucho más. Lo moderno y lo antiguo y la lluvia y el sol. Animo, sale el sol y ya volverá a llover.