Hoy sólo quiero enviar toda mi solidaridad a esa gran familia que es El Correo. Condeno el atentado a la libertad cometido por ETA. Como les he dicho en persona a los que he podido saludar esta mañana en el Periódico, su papel contando lo que pasa en Euskadi es imprescindible. Animo. Y un abrazo fraternal a esos cincuenta trabajadores de Zamudio y a todos los demás que hacen posible que, cada mañana, podamos tener en nuestras manos o en nuestros ordenadores, la información de lo que ocurre.
Leo el periódico en cuestión enfadándome muchos días por su visión de la realidad…. lo reconozco. Aún así, considero importante su lectura para ver otra visión sobre lo que sucede. Pero es cierto que hoy, me avergüenzo de que algunos se apropien del sentimiento abertzale, ensuciando su significado. Ser nacionalista, es perfectamente compatible con ser tolerante y respetuoso con otras ideologías. Y que nadie piense que estos nos representan. Se representan a si mismos. A su totalitarismo. A su visión dictatorial de la realidad.
ASKI DA.
Ánimo a los trabajadores del Correo.
Ánimo a todos los vascos, que estoy convencida de que lograremos una solución.
También mi solidaridad y mi abrazo. Siempre.
Todo mi apoyo desde la distancia para El Correo, periódico que leo diariamente desde que tengo uso de razón (actualmente, en su versión digital).
Qué difícil es construir y, por el contrario, cuán sencillo reulta destruir. ¿Los que destruyen edificios, vidas, convivencias…… algún día recapacitarán?
Vaya por delante que soy lectora de El Correo, que he sido trabajadora de la casa durante diez años y que, por tanto, conozco y tengo un gran cariño a una inmensa parte de sus trabajadores.
Vaya por delante también que estoy en contra de cualquier atentado, que creo que la mayoría sabemos hacer la distinción que muy bien expone Igone entre nacionalismo y estupidez y que todos sabemos perfectamente a quién hay que culpar de estas cosas.
Pero también me gustaría reprochar a los medios (A TODOS) lo poco que ayudan a serenar ánimos o a acercar posiciones. Unas veces por iniciativa propia y otras simplemente por reflejar y dar resonancia a las barbaridades que a veces decís (TODOS) los políticos. Insisto; no justifico la bomba del sábado ni ningún otro ataque contra nadie, pero tampoco nos engañemos.
El victimismo de El Correo de hoy tiene mucho de pose y muy poco de reflexión sobre la carta a la que aquí juega cada quien, y la baraja es de todos.