Fin de Legislatura

Hoy se firma el decreto de disolución del Parlamento Vasco para la convocatoria de las elecciones autonómicas. Acaba, por tanto, esta legislatura y es tiempo de balance. Son muchas las cosas de las que podríamos hablar. Yo creo que estos cuatros años pasarán a la historia como los de la consulta de Ibarretxe, al igual que la anterior fue la del Plan Ibarretxe. Espero que, en un futuro, no haya más planes personales y el próximo Lehendakari se vuelque en cosas que conciten mayores acuerdos y entendimientos y sirvan para mejorar la vida de los ciudadanos y ciudadanas de Euskadi.

Pero yo me quiero centrar en un aspecto del que ya he hablado en ocasiones anteriores y que es uno de los mayores incumplimientos de Ibarretxe y su Gobierno. Me refiero a la ley municipal vasca.

Los Ayuntamientos necesitamos una ley así para marcar unas reglas de juego acordes a los tiempos que vivimos. Ibarretxe había empeñado su palabra en aprobar esta ley, pero no lo ha hecho, faltando a su palabra como ya le caracteriza y como hemos comprobado en tantos temas. Ibarretxe ha sido Lehendakari desde 1.998 y no ha sido capaz de sacar adelante este asunto. Al final de la legislatura, allá por el mes de junio, aprobó el Gobierno Vasco un proyecto de ley municipal. Pero estaban engañando a todo el mundo. Y la prueba fue que, al de muy poco de conocerse el Texto legal, fueron las propias Diputaciones, todas ellas gobernadas por el PNV, las que alzaron su voz y se opusieron.

Es decir, los problemas internos del PNV han impedido que tengamos un instrumento tan esencial para el desenvolvimiento de nuestros municipios. Y claro, Ibarretxe mirando para otro lado, entre otras cosas, porque los Ayuntamientos le importan “un pito”.

Y a las pruebas me remito. Estamos en crisis, y mientras el Gobierno de Zapatero confía en los Ayuntamientos y pone a su disposición 8.000 millones de euros para la reactivación económica y la generación de empleo, Ibarretxe se reúne sólo con las Diputaciones para presentar el llamado plan de aceleración económica. Es decir, Ibarretxe ni cree, ni confía en los Ayuntamientos y los desprecia.

La apuesta de Zapatero ha supuesto que, en el caso de Bilbao, dispongamos ahora de 62.500.000 euros para este próximo año. Una cantidad muy importante, más del 60% de lo que teníamos previsto para inversión el año próximo. Vamos a poder hacer obras en muchos barrios, mejorar la vialidad, el saneamiento, nuestros equipamientos, etc.

Esa es la diferencia entre un Gobierno socialista que cree en los Ayuntamientos y en su capacidad para resolver problemas y un Ibarretxe enrocado en sus planes y consultas y que olvida a quienes desarrollan la tarea más próxima al ciudadano. Espero, por el bien de todos, que haya cambio el próximo uno de marzo y comience una etapa de entendimiento y colaboración entre las diferentes Administraciones de Euskadi y podamos acabar con la instrumentalización de las Instituciones y su puesta al servicio de proyectos personales.

Deja aquí tu comentario