El 29 de noviembre de 1.947 la ONU aprobaba la Resolución 181 por la que se acordaba la creación del Estado de Israel, la de un estado árabe (Palestina) y una zona bajo administración internacional. Esta resolución ha generado varias guerras y enfrentamientos de todo tipo.
Yo quiero dejar clara mi postura personal en este asunto. Creo que Israel tiene derecho a vivir en paz y a defenderse de cualquier ataque. Igualmente, creo que Palestina tiene derecho a constituirse como un estado independiente y gozar de paz y de libertad. Y sobre todo, creo que palestinos y hebreos tienen derecho a convivir. Es más, me atrevería a decir que tienen la obligación de entenderse y aprender a convivir.
Pero dicho esto, me ha parecido terrible la actuación del Gobierno israelí en la franja de Gaza. He sufrido dolor y rabia al ver las imágenes de los tremendos ataques a la población civil palestina y he sentido verguenza por la reacción tan tibia de la comunidad internacional. Hoy sábado Hamas tomará una decisión sobre el plan egipcio para una “tregua”.
Rezo a Yahveh y a Allah para que haya “tregua” y sea firme y duradera y para que renazca la paz y la convivencia en esa parte tan querida de nuestro pequeño mundo. Y también rezo por ver la esperanza y la alegría en los ojos de esos niños y niñas que sólo han conocido la miseria y el sufrimiento durante sus vidas.
Cuando filisteos (hoy, palestinos) y hebreos (hoy, israelítas) se pegaban de tortas por aquellas tierras, en las nuestras aún andábamos en el Paleolítico. Quiero decir con eso que la situación está tan enquistada que no valdrán solamente hojas de ruta interesadas. Dicho lo cual, quiero expresar mi absoluta y contundenete repulsa al uso de todo tipo de violencia, sea estatal, sea terrorista, sea militar o sea civil, sea contra objetivos militares, sea contra civiles. Lo que está haciendo Israel no hace sino justificar las deleznables tropelías integristas de algunos sectores palestinos.
En Palestina hay una guerra y los vencedores han sido y siguen siendo los israelitas. Y las cosas no se arreglan con la fuerza. Lo más condenable es la desproporción de medios, así como la indiscriminación en los objetivos, que emplea Israel. Todos tendrán parte de culpa pero considero que ésta es graduable e Israel cuadriplica o quintuplica la que pueda tener el pueblo palestino