Txema, ¿has subido al monte Larrun (La Rhune) alguna vez? Desde allí se contempla, en días soleados, todo el golfo de Bizkaia (ellos lo llaman de Gascogne), desde Donostia, Hondarribia, San Juan de Luz… hasta Baiona. Y si el dia esta muy claro, se ve la gran playa kilométrica de las Landas. Es una sensación curiosa: te sientes Dios, y te sientes un granito de arena. Allí se puede subir (salvo los meses de invierno) en tren cremallera (un recorrido de poco mas de 4 kilómetros), o a pie; yo aconsejo subir a pie, y bajar en el tren. Al llegar a la cima de Larrun en tren, unos 20 metros mas alla esta la frontera con Nafarroa, donde nos encontramos con algunas “toderías” donde puedes comprar, desde un bocata de txistorra, hasta una espada de Samurai.
Nunca olvidaré los baños en la playa de Biarritz, hace ya más de dos décadas, y los riquísimos helados artesanos que nos comíamos en San Juan de Luz…
Jon, las diferentes realidades políticas no deben impedir el contacto y el entendimiento entre vascos. Iñaki, lo pienso subir en breve, salvo que me se me tuerzan las cosas. Lo has descrito de una manera tan poética, que difçílmente puede alguien retraerse.
Y a mí…
Sr Oleaga: ¿Por qué los vascos tenemos que estar separados?
Txema, ¿has subido al monte Larrun (La Rhune) alguna vez? Desde allí se contempla, en días soleados, todo el golfo de Bizkaia (ellos lo llaman de Gascogne), desde Donostia, Hondarribia, San Juan de Luz… hasta Baiona. Y si el dia esta muy claro, se ve la gran playa kilométrica de las Landas. Es una sensación curiosa: te sientes Dios, y te sientes un granito de arena. Allí se puede subir (salvo los meses de invierno) en tren cremallera (un recorrido de poco mas de 4 kilómetros), o a pie; yo aconsejo subir a pie, y bajar en el tren. Al llegar a la cima de Larrun en tren, unos 20 metros mas alla esta la frontera con Nafarroa, donde nos encontramos con algunas “toderías” donde puedes comprar, desde un bocata de txistorra, hasta una espada de Samurai.
Nunca olvidaré los baños en la playa de Biarritz, hace ya más de dos décadas, y los riquísimos helados artesanos que nos comíamos en San Juan de Luz…
Jon, las diferentes realidades políticas no deben impedir el contacto y el entendimiento entre vascos. Iñaki, lo pienso subir en breve, salvo que me se me tuerzan las cosas. Lo has descrito de una manera tan poética, que difçílmente puede alguien retraerse.