En aquel momento era el record más longevo junto con el de salto de longitud de Bob Beamon. Tres formidables atletas se dispusieron a tomar la salida, Michael Johnson, Frankie Fredericks y Ato Boldon. Y al llegar a la meta, el tercero, Ato Boldon, había superado el record de Pietro Menea. Aún así Johnson había sacado una importante ventaja y llegó casi andando a la meta. Con su forma tan curiosa de correr este hombre pulverizó la marca en los 200 metros. Fue una carrera impresionante que la viví en directo (a través de la pequeña pantalla) con emoción. Aún sigo impresionado por esta prueba. Estos días revisando cosas para un tema que estoy preparando, me acordé de esta carrera y os la dejo para que disfrutéis.
Uno, que ha sido atleta en activoi durante la mitad de su vida, recuerda aquella final con cierta emoción en el vello. Me llegó el día en el que colgué mis zapatillas, abandoné el medio-fondo que tantos éxitos y récords me dio y me volqué en las letras. Hoy disfruto del atletismo en grabaciones como las que nos regalas y en carreras de fondo de montaña por las que un par de veces al año tiento a la suerte. Y es que, con el tiempo, uno entiende que los proyectos que realmente merecen la pena son cuestiones de fondo, de paciencia, de tenacidad.
Hmmm. Muy interesante la reflexión