Semana del cambio en Euskadi

Ha sido una semana muy intensa y plagada de emociones. Todavía es pronto para hacer análisis en profundidad. Creo que debemos dejar pasar unos días e incluso unas semanas para ir viendo como se resituan las cosas y cual es la postura que van adoptando el Gobierno vasco, por un lado y los partidos de la oposición, por otro. Pero creo que tenía la obligación de trasladar a través de mi blog parte de lo que he vivido, parte de este cambio histórico que Euskadi y sus ciudadanos y ciudadanas han provocado. Y creo que es tiempo de reafirmarnos en nuestro compromiso por la democracia, la paz y la libertad. En unos días irán despareciendo las frases huecas, las grandilocuencias y los exabruptos que han salido de las bocas de algunos conspicuos líderes de algunos partidos (manos sudadas, asco por la democracia española, armada española, etc.). Y quiero acabar enviando un saludo al Lehendakari ohia Juan José Ibarretxe que deja la política. Confieso que me desagradó profundamente su intervención en el Parlamento Vasco en la sesión de investidura por las enormes dosis de rencor que destilaba. Pero no se debe juzgar a un hombre por un día. Su Gobierno ha tenido luces y sombras y su apuesta por el soberanismo y la radicalidad nacionalista ha devenido en un fracaso que ha generado una profunda fractura en Euskadi de la que tardaremos en recuperarnos. Una herida que tendrá que cicatrizar y que el Lehendakari y su Gobierno tiene la obligación de suturar rápido y hacer que Euskadi recupere pronto el espíritu de concordia y entendimiento que nos merecemos los ciudadanos y ciudadanas de este país.

Y ya adelanto que el Gobierno que el Lehendakari ha conformado me parece potente y sólido. Son hombres y mujeres de amplia experiencia y preparación y con sobrada capacidad para regir los destinos de nuestra comunidad y llevarla en la buena dirección. Un gobierno que intenta representar a todos y a todas. Hay cuatro independientes, profesionales de todos los campos y gentes de mucho peso político. Por cierto hay cinco de Bilbao.

Y, por encima de todo, son personas comprometidas y valientes que, pese a la amenaza de ETA, han dado un paso al frente y han puesto el interés de país por encima del propio y personal. Enhorabuena a todos y a todas.

Y, por último, he observado en algunos políticos de este país una falta de deportividad y de elegancia enormes. Y además veo que algunos son refractarios al sentido del humor. Y creo que en Euskadi necesitamos más risa y más abrazos. Así que voy a dejar para esos que no se ríen y están permanentemente con el gesto crispado un chiste que me parece excepcional. Espero que os guste y que os alegre el día. Ondo izan.

2 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo contigo Txema. Creo que Patxi ha conformado un muy buen Gobierno. Habrá que esperar.

  2. Iñaki

    Efectivamente Txema, se han dicho muchas txorradas últimamente. Por ejemplo, la que soltó mi tocayo Anasagasti en las páginas de Deia, criticando que Patxi López no empleara la fórmula de juramento como Lehendakari que redactó Juan de Ajuriaguerra para que la leyese el “Lendakari” Aguirre en 1936, porque eso formaba ya parte de la tradición y era muy feo romperla. ¿Y acaso no era romper con la tradición acabar con la denominación de Señorío de Bizkaia (denominación de muchos siglos) para pasar a ser “territorio histórico” (denominación totalmente aséptica)? Claro, que lo de “territorio histórico” nació de la negativa jeltzale a usar el término “provincia”, para evitar ser unas provincias españolas más. Y con ello se cargaban de un plumazo la denominación de Provincias a Araba y Gipuzkoa, denominación de siglos, y únicas provincias que había en España hasta que a mediados del siglo XIX se acometió la división del Reino en provincias (hasta entonces, el resto eran reinos, condados, etc.). Y qué no decir del nuevo diseño (según propuso Sabino Arana) del escudo de Bizkaia, aprobado en Juntas Generales gracias a iniciativa del PNV a principios de los 80, suprimiéndose los lobos y los leones (pero eso sí, conservando la cruz, faltaría más). O sea, que apelamos a la tradición según nos conviene. Y todo, por la rabieta de no haber podido formar gobierno.

    No le parece a Anasagasti que hemos sido muy generosos al adoptar como bandera la que diseñó Sabino Arana, aceptar las modificaciones de los históricos escudos de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba según diseño de Sabino Arana, e igualmente adoptar como himno el del PNV, que lo creó… no recuerdo… ¡ah, sí! También Sabino Arana.

    Otra txorrada y pataleta, la acusación de una parte del PNV de que el PSOE impidió presentarse a las elecciones a una parte importante de la izquierda abertzale, para poder ganar las elecciones, y que eso era trampa. Yo particularmente creo que debieran haber podido presentarse (en otra ocasión lo razonaré, si me permites), pero si creían que había tongo a cuenta de ello, ¿por qué se presentaron a las elecciones? ¿No habría sido más ético por su parte renunciar a presentarse a unas elecciones a las que acusan de no estar representado una parte importante del electorado?

    Y como es ya tarde y tengo sueño, voy a dejarme de txorradas y me voy a la cama. Gabon.

Deja aquí tu comentario