50 años de terror
Hace varios años participé en una de las charlas-coloquio que organizaba Elkarri, dentro de lo que se dió en llamar la Conferencia por la Paz. Asístíamos personas pertenecientes a diversos partidos vascos, incluyendo una muy relevante de la Izquierda abertzale. En mi caso, traté de explicar la propuesta del PSE-EE de entonces, que llevaba por nombre “+ Estatuto”.
Pero con carácter previo, al igual que otros intervinientes, hice una referencia a ETA y a su situación en aquel momento (son varios años desde entonces). No recuerdo las palabras exactas, pero más o menos dije lo siguiente:
“ETA es hoy el único Grupo europeo que practica la violencia y el terrorismo. No hay movimientos independentistas o de cualquier otra clase de reivindicación política (con la excepción de los que siguen la obediencia radical islamista) que practiquen, amparen o justifiquen el terrorismo. Los grandes estados europeos han conocido épocas de gran dureza y han existido diversos grupos armados con mayor o menor relevancia, sin embargo hoy en día no queda ninguno. Quizá el caso más conocido es el del IRA, pero además tenemos muy reciente el caso del PKK del Kurdistan.
Soy consciente que cada situación es diferente y que las comparaciones son odiosas, pero en mi opinión, ETA es un accidente histórico, un anacronismo trágico con el que tenemos aún que convivir en Euskadi. No hay razones para asesinar, secuestrar o aterrorizar a nadie entre nosotros. Y tampoco veo motivos para admitir que haya quien justifique o ampare la violencia.
Dicho esto, admito que en Euskadi existen conflictos políticos, como se dan en cualquier otra sociedad, y entiendo que su solución pasa por el abandono de la violencia terrorista y el uso exclusivo de la Política.”
Creo que aquellas palabras que pronuncié entonces, son hoy plenamente válidas. ETA sigue desoyendo el clamor ciudadano que le reclama su desaparición inmediata. Pero es más, ETA existe en contra del sentido común. Y a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, aquellos que se supone que quieren dedicarse a la Política -o al menos eso dicen- y que persiguen unos objetivos semejantes, no son capaces de levantar su voz frente a la injusticia y el terror. No sólo eso, sino que además les jalean, celebran homenajes en su nombre, solocan su imágenes en nuestras calles, plazas y utilizan cualquier momento (fiestas, celebraciones, grandes eventos, etc,) para imponer su presencia en forma de grandes iconos al conjunto de la sociedad democrática.
En nombre de los centenares de ciudadanos y ciudadanas inocentes que han perdido su vida a manos de la barbarie criminal de ETA, hagamos un esfuerzo democrático por hacer desaparecer de nuestras vidas esta desgracia fatal que nos acompaña. Hace poco, un conocido abogado de la Izquierda abertzale Txema Matanzas utilizaba en un documento incautado una expresión tan gráfica como “Es hora de cerrar la persiana”. Es difícil encontra una frase más correcta para definir el futuro inevitable del terrorismo vasco. Y mientras ese momento llega, nos queda cerrar los puños, aplicar la ley, defender el Estado de Derecho y cercenar la presencia del entorno terrorista hasta la más mínima expresión. Ese mundo debe saber que la elección es entre las urnas o las pistolas. Ambas son incompatibles.
Y debemos un enorme agradecimiento colectivo a los que han sido objetivo de ETA. Euskadi está en deuda con esas personas, les debe la memoria, el honor y la reparación. No hay trabajo más digno que restaurar el honor de los que cayeron y sufrieron a manos de ETA. Devolverles el lugar preminente entre nosostros y procurar el resarcimiento de su dolor. Y, para comenzar, debemos trabajar para acabar con cualquier espacio para la impunidad para el terrorismo.
Será una tarea ardua, pero apasionante y enormemente gratificante.













Completamente de acuerdo contigo hermano
Antes de poner tierra de por medio, aunque sea brevemente, de este país de nuestros infortunios, me acerco para dejar una reflexión a propósito de ETA.
Dice don Txema:
“ETA es hoy el único Grupo europeo que practica la violencia y el terrorismo. No hay movimientos independentistas o de cualquier otra clase de reivindicación política (con la excepción de los que siguen la obediencia radical islamista) que practiquen, amparen o justifiquen el terrorismo”.
Totalmente cierto.
Sólo quiero apostillar con un párrafo del artículo de Juaristi en ABC del pasado Domingo:
“Si ETA derivó, ya en los setenta, hacia la práctica continua y creciente del terror, no fue sólo por su evolución ideológica hacia el leninismo, sino por simbiosis social con una comunidad nacionalista que había resurgido al conjuro de sus primeros atentados. A la extrema izquierda o a la extrema derecha les faltó un apoyo social que ETA tuvo en forma de permisividad o de complicidad activa del nacionalismo vasco en su conjunto”.
Sólo el nacionalismo vasco explica la supervivencia de ETA.
Sólo la tolerancia, la equidistancia y la pasividad de una sociedad gobernada por ese nacionalismo durante treinta años, explica la supervivencia de este endemismo brutal, extinguido en el resto de Europa.
El nacionalismo es nuestro verdadero “hecho diferencial”. Y ETA, su consecuencia.
Saludos afectuosos.
Este es un tema muy dificil de debatir, a priori siempre podemos escribir condenando y dejando clara nuestra posición, etc, etc..pero lo dificil es buscar la solución.
Creo que los miembros de ETA y muchos miembros de su entorno de lo que llaman la izquieda abertzale son unos descerebrados (osea no tienen cerebro), pero además viven en su mundo virtual (osea ajeno a la realidad); por lo que digamos lo que digamos, no va a llegar a su mundo
Ya estamos viendo que a pesar de las atrocidades que hacen su mundo continua impermeable, los resultados de las elecciones así lo demuestran..
¿Que hacer? esa es la cuestión.
Esa es la cuestión, Algazel