Es difícil describir la emoción que se siente al ver esta obra de arte. Su poder simbólico te atrapa y la mirada fría y distante y, a la vez, cálida y acogedora es maravillosa. Creo que es una joya del genio humano y la demostración más palpable de que aquello que buscamos, que nos mueve, que desata nuestras pasiones, se esconde tras algo aparentemente tan simple.
Leyendo el título del post , y el desarrollo posterior, pensaba que te referías a la última foto de Patxi López en “Vanity Fair”.
Bueno, la última de momento, porque para cuando escriba esto y se publique ya se habrá hecho otra.
Buen blog.
Gracias Txirene. Igual hago un post sobre esa foto de la que hablas