José María Lidón

Imagen906Era en el buen sentido de la palabra, bueno. Hoy se cumplen ocho años desde su asesinato. En las calles de Getxo, cerca de su casa, le descerrajaron tres tiros y nos dejó. Fue Juez, un muy buen juez. Pero fue, sobre todo, Profesor. Profesor de Derecho Penal en la Universidad de Deusto. Recuerdo sus clases, su manera alegre y eficaz de enseñarnos a distinguir los tipos delictivos, las circunstancias modificativas de la responsabilidad, el papel del Fiscal y del Abogado…. y tantas otras cosas.

Y más adelante, llamarle “señoría” en el ejercicio de la profesión que él me enseñó a amar. Es uno de los inolvidables. Ayer le tributaron un homenaje sus compañeros en el tribunal Superior de Justicia en Bilbao. Hacía meses que no visitaba el Palacio. Ya no ejerzo, ahora me dedico a la política municipal, pero sigo llevando el “ejercicio” de la abogacía en la sangre, entre otras cosas, porque gente como él me ayudó a entender la grandeza de esta profesión. Y entre quienes han intervenido, Idoia Mendia, otra de sus alumnas y que ahora es la Consejera de Justicia del Gobierno de mi País. Todo un símbolo.

No entiendo cómo un ser humano puede sentirse a gusto consigo mismo después de eliminar a una persona como Josemari Lidón. Es más, no entiendo que haya personas que consideren que matar a un ser humano de esta manera, es una “legítima forma de lucha”. Una de las cosas que más me han hecho pensar en los últimos tiempos es la Sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que deja claras algunos conceptos, entre otras, que en el seno de la Comunidad democrática europea, no cabe una ideología que considera legítima “cualquier forma de lucha”.

Pero lo que más siento, en lo más profundo de mi corazón, es el dolor de tantas familias que han visto a un ser querido asesinado en nombre de algo difuso, de un término como “patria”, pronunciado por personas fanáticas que se consideran dueñas de la vida ajena, que se consideran con derecho a disponer de la vida de otro ser humano.

La sentencia que he mencionado me ha estremecido. Es como si nuestros hermanos europeos nos mirasen con sorpresa y nos dijeran: “¿pero no ven la barbarie en la que viven?”. En fin, son sensaciones encontradas las que me embargan a la hora de escribir esto. Un hombre en el buen sentido de la palabra, bueno.

Recuerdo la clase en la que debíamos tratar del delito de aborto -tan en candelero en estos momentos- y lo fácil que diseccionó los diversos factores que intervenían en el tema. Todavía hoy en día me acuerdo de sus palabras y de su magisterio. Goian bego.

1 comentario

  1. Carlos Jesús

    También Lidón fue profesor mío, junto con Adela Asúa, y recuerdo que en esa clase tambíen estaba como alumna Idoia Mendia, podía ser el año 86/87.

    Era un buen profesor, y lo digo yo que fuí un mal estudiante y desde la perspectiva del que suspende se observa, quiza mejor, quien sabe y quien no sabe enseñar.
    Mis recuerdos.

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