Eras la más guapa y la más lista. Siempre que te veo y hablamos, no puedo evitar la extraña sensación de trasladarme unos años atrás y revivir aquellos tiempos adolescentes, en los que reinabas con tu sonrisa traviesa, tu seguridad y rebeldía y tu belleza desbordante. Aquellos en los que todos nosostros empezábamos a asomarnos a la ventana de las pasiones, los amores, los desengaños, las grandes causas que abrazábamos pensando que el mundo podía cambiarse en un instante.
Esta pasada noche he vuelto a sentir lo mismo. Tu sonrisa maliciosa cuando me golpeas verbalmente y me pides una respuesta. Nunca llegué a convencerte.. o quizá sí. Tal vez buscabas eso… debatir, que pensase diferente. Al fin y a la postre, ¿de qué vale un universo de personas que opinan igual? Es más divertido, tiene más aliciente, la diversidad, las diferentes maneras de ver e, incluso,de sentir.
Y sigues igual, buscando un espacio en el que gozar de la felicidad. Pero aquellas grandes causas, siguen ahí. Y te gusta ver cómo cada uno de nosostros hace lo que se suponía que había que hacer. Y tú…también. Con una pesada tarea que te absorve, pero que no ha podido vencer tus ganas de reir y que no podrá marchitar tu belleza.
Un beso, compañera
Me parece estupendo que, de vez en cuando, hables de tu gente… es otra manera de conocerte.
La fotografía de Beatriz que ilustra este post está tomada cenando en cuadrilla en un restaurante de la calle Amistad. Y es precisamente eso lo que imperó el sábado por la noche, la Amistad, con mayúsculas, entre viejos amigos… Los comentarios rápidos y chispeantes, miradas cómplices, recuerdos del pasado, afianzando lazos en el presente e incluso con planes de futuro que se harán o no realidad.
Faltaron Chus, Manu, Edu y Juan “Cárceles”. Estuvimos tú Txema, Beatriz, Juan, Ricardo, Mónica, Jokin, Jacky, Iñaki, Santi, Maite, el gran Perdi, Elena, el que esto firma… y tu hermano, Jesús.
Jesús. Si me lo permites quisiera escribir unas palabras a modo de homenaje a Jesús. Un tipo especial, diferente, buena persona, preocupado por los demás antes de por sí mismo, divertido, con una inteligencia no común…
A lo largo de los últimos años, Txema, he tenido la oportunidad de hablar de ti en muchas ocasiones en distintos ámbitos. Evidentemente, de los dos, eres el hermano conocido. Pero en algunas de ellas, mi ocasional contertulio ha dicho “yo al que conozco es a su hermano Jesús, un tío majísimo”. Nunca he oído hablar nada negativo de él. Todo lo contrario.
E invariablemente he contestado rápido: “Es Amigo mío”. Con mayúscula. Con orgullo.
Un abrazo para ti y para todos los que estuvieron en la cena y los que no pudieron ir a la misma. Mis Amigos.
Don Rodrigo
Suscribo cuanto dices D. Rodrigo y añado que no es casualidad que siempre eligiéramos esa calle -amistad- para quedar cuando éramos más jóvenes. Al final, eso es lo que queda. La Amistad, con mayúscula. Y qué decir de Jesús, es mi alter ego y la persona más buena que haya nacido. Pero buena, en el sentido machadiano de la palabra. Un abrazo Amigo
Todo dante tiene su beatriz
Vaya vaya! Que interesante este comentario…Por muchos motivos
Don Rodrigo tiene mala memoria, falta uno en la cena.