Angel Martínez

angel martinezLe ha llegado ya la edad. Aunque seguro que no es capaz de dejar su actividad. Es un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno, como diría Machado. Y es una persona comprometida, cabal y leal. Seguro que nos los seguiremos encontrando allí donde nos toque estar. Y siempre podremos contar con su ayuda. Un abrazo, Angel!

4 comentarios

  1. Rafa Moreno

    Hombre, Angel. Hace años que tuve la suerte de conocerle. Un gran socialista, amigo de sus amigos,sencillo y muy buen compañero.Se le coge cariño y nunca me ha faltado un buen abrazo para él. Eso espero, verle siempre cosa que no dudo porque compañeros como él son muy necesarios. Me ayudó en su momento y nuncal lo olvidaré. Un abrazo Angel y aquí, desde mi más sincera humildad, tendrás siempre un amigo.

  2. Gracias por este comentario, Txema, pues nos permite a tantas personas mostrar igualmente nuestro cariño por Ángel.
    En breve lo haremos personalmente, con un gran abrazo.
    Porque tienes razón: nos seguiremos encontrando.

  3. Roberto Fernández

    He tenido la suerte de conocer a Angel hace muchos años, alla por el año 82, recuerdo muchos trabajos y actividades hechas por Angel siempre dedicado a ayudar a los demás. Recuerdo las primeras campañas electorales en Basauri y una especialmente dura la de referendun de la Otan.
    Y que decir de su etapa en Asuntos Sociales.
    Ahora Angel , reconoce que es un rollo pasear contigo por cualquier sitio, te para y te paras con todo el mundo, ahora solo pasas desapercibido cuando vienes a Madrid y no estamos cerca de Ferraz.
    Qu disfrutes de tu nueva etapa.

  4. Don Rodrigo

    Conocí a Ángel hace ya una barbaridad de años… Entraba en la emisora, leía lo que aquel joven periodista escribía con la ayuda de aquellos armatostes de máquinas de escribir que ahora nos parecen prehistóricas, precisaba alguna idea que a él le parecía (siempre a favor de su partido, claro) con simpatía, desparpajo y cercanía, saludaba a todos porque todos le conocían…

    Con el paso del tiempo he coincidido con él en innumerables ocasiones, dándome cada vez más cuenta de que trato a muy pocas personas con esa humanidad inmensa que en él es tan natural…

    Aún me debe una visita a esta Vitoria en la que ahora vivo y yo a él una comida, una charla y un abrazo. Será cuando él quiera. No tengo más que esperar, porque a la buena gente, a la gente de bien, se la espera siempre y siempre es bienvenida.

    Don Rodrigo

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