
Este es el artículo de El Correo He dicho muchas veces en alto, y seguiré diciéndolo, que la actividad municipal es la parte más gratificante de la política y la que más nos acerca a aquellos y aquellas que nos eligieron. Por eso, ahora que soy oficialmente el candidato del PSE a la Alcaldía de Bilbao, no puedo hacer otra cosa que dar las gracias a todas las personas que han depositado su confianza en mí para que les represente y que me permiten trabajar por mi ciudad desde primera línea.
Por permitirme ser su voz en esta ciudad, que me vio nacer y a la que quiero con pasión allá donde vaya. Porque yo también me considero orgulloso del cambio experimentado por mi ciudad, por la mejora de los servicios que ofrece, por la metamorfosis sufrida tras los años duros de la reindustrialización, por las grandes y pequeñas obras que cada día cambian su difícil orografía&hellip
Porque los socialistas llevamos 125 años trabajando en ello, aquí, en Bilbao. Creyendo que Bilbao es y será la ciudad de las personas que la habitan. De todas y cada una de ellas, vivan donde vivan, sean como sean o piensen lo que piensen. Y creyendo que la ciudad puede más y puede seguir avanzando. Haciendo continuamente este ejercicio. Viendo siempre en cada proyecto que finaliza una nueva posibilidad de futuro. E ilusionándonos con el reconocimiento de los de dentro, de nuestros vecinos, para mostrarlo en el exterior con orgullo, y no al revés. Que el éxito no nos ciegue y paralice, porque la competencia de nuestro entorno es dura, muy dura.
Muy pronto despediremos este 2010, que ha sido un año muy difícil para muchos ciudadanos. Para muchas personas de nuestro entorno que han perdido su puesto de trabajo, han visto frustrados sus proyectos o no han podido conseguir los objetivos que se habían marcado. Un año difícil que nos coloca ante el riesgo de caer en la desesperanza.
Y contra eso debemos trabajar todos. Presentando apuestas que ilusionen de nuevo, que motiven e impulsen el esfuerzo colectivo para hacer de Bilbao una ciudad de oportunidades. En nuestro proyecto, los socialistas apostamos porque Bilbao adquiera y consolide una nueva dimensión internacional. Que gane la partida la modernidad, la innovación, el desarrollo o las nuevas tecnologías. Que todo esto no pase de largo. Y con estos cimientos volver a recuperar la pujanza económica que en su día tuvo Bilbao.
Si entre todos comenzamos a trabajar en esta nueva ciudad reconvertida, ofreceremos a todas esas personas que hoy han perdido la ilusión no sólo un futuro mejor, sino un presente.
Hace cuatro años decía que quería ser «el alcalde de los 39 barrios de la ciudad». Hoy sigo queriendo lo mismo. Porque Bilbao también se merece un cambio, como el que ya se ha operado en Euskadi, de la mano del lehendakari, Patxi López. Un cambio que, además, nos permita a todos, hombres y mujeres, participar de esta ilusionante tarea de futuro y desarrollar toda la potencialidad que llevamos dentro. Y para eso, creo fundamental sumar el poder transformador de las mujeres de Bilbao a esta tarea. Su fuerza creativa, intelectual o laboral es uno de nuestros mejores argumentos para el futuro. Por todas estas razones, me gustaría ser alcalde de esta gran villa. Para poder decir en todo el mundo que soy el alcalde de la ciudad más maravillosa y que, además, pretende ser la más feliz y la más justa. Sé que puedo hacerlo porque nuestro mayor valor somos nosotros mismos.
Muchas veces las inercias parecen demasiado fuertes para encararlas, pero el socialismo vasco tiene un proyecto sólido y fuerte, frente a un mesianismo acabado.
Para muestra, un botón: la ventana de la suegra del diputado general:
http://www.elcorreo.com/vizcaya/20101227/local/bilbao-dice-nochebuena-metro-201012271043.html
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