Comenzamos el tramo final del presente mandato municipal. Ciértamente, estará afectado por el próximo periodo electoral. Ya tendremos ocasión de hablar de ello, pero espero que el PNV no caiga en la tentación de utilizar el Ayuntamiento en favor de la imagen del candidato nacionalista.
El PSE-EE seguirá con su doble labor de control de la acción de gobierno y de impulso positivo. Controlaremos la acción de gobierno para impedir errores como el de la gestión de Garellano. La deuda de Bilbao Ría 2000 asciende a 230 millones de euros. El problema ha sido aplicar de manera acrítica políticas ya superadas. Pretender cargar en la vivienda cuantiosos costes urbanizatorios y de regeneración urbana. Ya lo advertimos en su día, pero el gabinete Azkuna ha sido incapaz de modificar el paso y apostar por espacios reservados a la innovación y la industria del conocimiento. Es algo parecido a lo que les ha pasado comn el fracaso en la política de aparcamientos, donde han aplicado recetas de los años 80, sin adaptarlas a las necesidades de hoy.
Pero, además, seguiremos pleno a pleno, presentando iniciativas para majorar la ciudad y la vida de la ciudadanía. Esta política es la que interesa a la gente, más allá de las cuestiones estrictamente electorales en las que entraremos en breve.