La Convención Municipal de Sevilla ha reunido a alcaldes, alcaldesas, concejales y concejalas socialistas de todo el país. Ha sido un momento para reflexionar sobre varias cuestiones. La importancia de los municipios, la mejora de la calidad de vida, la creación de empleo, el medio ambiente, el turismo, la cultura, etc.
Pero voy a centrarme en dos temas que me han parecido muy importantes. El primero de ellos es el de la corrupción. En los últimos años hay noticias muy preocupantes que afectan a diferentes cargos públicos en el ámbito municipal (y en otros ámbitos) y que acaban enturbiando la noble tarea que la política debe suponer. La corrupción afecta a todas las formaciones políticas sin excepción. O lo que es lo mismo “en todas las casas cuecen habas…”. Siempre habrá gente que se corrompa, en el ámbito de la política o en cualquier otro ámbito de la vida. Suele decirse que las instituciones son perfectas pero no así quienes las componen.
Para combatir esta lacra todas las instituciones deben aprobar un código ético y debe reforzarse el control interno y externo. Y además deben darse ciertas actitudes que expresen un inequívoco rechazo a esas conductas. No vale contextualizarlas o establecer algún grado de comprensión por un interés u otro.
Sólo así podremos levantar la cabeza con orgullo expresando que los casos de corrupción son una minoría y que la inmensa mayoría de los cargos públicos son gente honrada y cabal. Me gusto mucho una frase que utilizo la alcaldesa de Jaén en la clausura de la Convención: “Quiero ser alcaldesa no para que el día que deje de serlo pongan mi nombre en una calle, sino para conocer el nombre de todas las calles y el nombre de todos los vecinos y vecinas que viven en ellas”.
Y el otro asunto es el de la participación. He hablado mucho sobre este tema y lo seguiré haciendo en el futuro. Pero hoy solo quiero trasladar una reflexión. La nueva gobernanza de las ciudades va a exigir que las propuestas sean acordadas con la gente, con las asociaciones de vecinos, con los comerciantes, etc. y que los compromisos adquiridos se conviertan en un auténtico contrato ciudadano. Ya desarrollaré esta idea más extensamente en otra ocasión, pero creo que las dos cuestiones que he reflejado en el fondo son una misma cosa.
Llevas razón Txema en lo que indicas, es más si nosotros no somos capaces de mimar la inteligencia y las capacidades de la ciudadanía, así como su colaboración, otros vendrán trucando esas políticas.
Un fuerte abrazo amigo.
Cuanta razón tienes!