Despedidas

Las despedidas son siempre difíciles. Pero reconozco que, en esta ocasión me ha tocado en lo más hondo. Begoña  Gil y yo hemos formado un equipo durante muchos años. Tuvimos que recorrer una trayectoria en un terreno lleno de dificultades y con riesgo de nuestras vidas. Nuestra principal preocupación, por no decir la única, ha sido la villa de Bilbao y sus ciudadanos y ciudadanas. Bego, gracias por todo lo que me has enseñado, por tus consejos, por tu sentido común y por encontrar siempre el punto de vista más adecuado y más razonable. Y además, he tenido que despedirme de Lorenzo Delgado, un hombre sensible e inteligente con el que he trabajado durante muchos años y de Juan Carlos Fernández, que ha ocupado con enorme ilusión su responsabilidad en el poco tiempo en que la ha podido desempeñar.

Debo decir que no tengo palabras suficientes para agradeceros vuestra disposición, vuestra energía y vuestra paciencia.

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