Ayer fue 11 S, una fecha con una enorme carga simbólica. Recuerdo con precisión el día en que dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas. Y recuerdo la sensación extraña que recorrió el cuerpo social y político de medio mundo al ver las tremendas imágenes de destrucción y muerte en el corazón de USA.
Hubo una corriente de solidaridad inicial con los norteamericanos, hasta que Bush empezó a adoptar decisiones cada vez más cuestionables. Podía ser lógica la necesidad de defenderse, pero atacar a todo el que se pusiera por delante y sembrar la sombra de la sospecha hacia cualquier país, no parecía lo más adecuado. la triste imagen de las Azores fue, quizá, el punto culminante de una estrategia alocada e inútil.
Hoy Bush es pasado y Obama presente. Es verdad que las cosas cambian con lentitud, pero cambian. la crisis económica internacional es tremenda y hay otras preocupaciones en el orden del día ciudadano. El terrorismo no es ya la primera amenza, como ocurre también entre nosotros. Pero el camino está escrito, y pasa por el acuerdo internacional, la convivencia yel reforzamiento de las estructuras de poder supranacionales. Seremos capaces de transitar por esa senda?