Hace un año la Organización Terrorista ETA aunciaba el “cese de su actividad ofensiva”. Eufemismo utilizado ante la devaluación del término “tregua” tras las experiencias anteriores. El llamado proceso de paz llevado a cabo hace unos años e impulsado por el Gobierno Socialista, puso de manifiesto que ETA sentía vértigo ante la posibilidad de hacer política sin el recurso a la acción terrorista. Y, también, que la Izquierda Abertzale sentía vértigo a exigir a ETA su disolución.
Por ello, el anuncio fue recibido con un enorme escepticismo por parte del Pueblo Vasco. Hoy, Euskadi sólo espera el anuncio de la disolución para pasar página a los años de plomo. El fin está próximo y la ideología que ha amparado e, incluso, justificado el terrorismo de ETA, ha sido derrotada estrepitosamente por la sociedad vasca y por la firmeza democrática expresada en tantos y tantos ciudadanos y ciudadanas que han mantenido firmes sus convicciones frente al azote del miedo y el terror.
Han sido años duros y tristes, por eso, la necesidad de respirar y de vivir en paz han contagiado las almas y los espíritus de la ciudadanía vasca. Y creo que veremos el final del túnel pronto. Ese día lo celebraremos con el recogimiento y la mesura que merecen las víctimas ausentes y los que han sufrido y sufren por la barbarie del odio humano que ha representado la historia trágica de ETA y sus adláteres.