Calor en Bilbao

Hace calor en Bilbao y la tarde está pesada y tórrida, pero, a la vuelta de la esquina puedes respirar con el verde de sus montes y refrescarte con la brisa que viene de la mar a través de La Ría. Y la gente se abandona a un sueño reparador:

 Muy cerca, a unos minutos de esa casa, un pequeño baldosín indica que debes detenerte y mirar. Es el único punto en todo el Casco Viejo, desde el que se ve la Basílica de Begoña. Parece imposible que esté tan cerca, casi se puede tocar con las manos.

Si cierras los ojos, empiezas a sentir el aroma de Bilbao, esa sensación placentera que te acompaña a lo largo del camino y que sólo se interrumpe ocasionalmente. De repente, tus pasos empiezan a pisar otro tipo de baldosa, nueva, limpia y a la vez extraña. y un poco más allá, una fuente desafía los elementos proyectando agua desde un lugar imposible. Y vuelves a sentir esa tranquilidad de la gran ciudad medio desierta.

Hace calor en Bilbao y la tarde va cayendo

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