No pudo haber mejor comienzo. Después de 33 años, llega la Vuelta a Bilbao y gana la etapa Igor Anton. En todo el recorrido de la carrera hubo una enormidad de gente animando a los ciclistas y disfrutando de una jornada inolvidable. Y otro tanto en la llegada, donde miles de aficionados y aficionadas saludaban la llegada de la Vuelta -por fin- después de tanto tiempo y con un ganador de lujo.
Tal y como decía ayer, creo que la normalidad ha llegado para quedarse y que el cambio político en Euskadi va asentándose poco a poco.
Y es cierto que los intolerantes también hicieron acto de presencia. Pero acabaron arrojando la toalla. El País, la sociedad, el Pueblo, les ha ido dando la espalda. La gente quiere respirar y vivir. Quiere alegría y diversión. Y ya ha pasado página del matonismo fascista que algunos han practicado. Los vascos y las vascas somos gente pacífica, que queremos convivencia y que tenemos la suficiente memoria como para saber quienes han pretendido negarnos el pan y la sal.
El cambio político liderado por el Lehendakari Patxi López ha tenido éxito en el combate contra la intolerancia. Poco a poco vamos recuperando la normalidad y tocamos la paz con la punta de los dedos. Es tiempo, pues, de concluir la faena, apostando por la convivencia y sentando las bases para una reconciliación necesaria y pendiente.
“El cambio político liderado por el Lehendakari Patxi López ha tenido éxito en el combate contra la intolerancia.”
Vaya andanada te pega Iker Merodio en el Deia por esta fracesita y no le falta razon.
Por cierto, yo no soy ningun intolerante y no me hace ninguna gracia la invasion de las bicicletas en Euskadi.
Un saludo Txema.
@Ible, una cosa es estar en contra de la Vuelta y otra es poner una bomba a su paso. Eso es la intolerancia. Y frente a esa intolerancia caben diversas actitudes. A mí me gusta la que ha tomado el actual Gobierno Vasco.