Sin Paz no hay Sexo

Con ese lema Leymah Gboween inició un camino sin retorno para conseguir la paz en Liberia.

Confieso que he sentido una emoción enorme al conocer la decisión del Comité noruego del Premio Nobel de la Paz. Tres mujeres

 impresionantes, Cada una de ellas merece para sí sola el premio, pero las tres conjuntamente suponen una fuerza extraordinaria. Seguro que ya conocéis los méritos de la yemení Tawakkul Karman, la presidenta de Liberia Ellen Johnson Sirleaf y la activista liberiana Leymah Gbowee. No voy a describir ahora sus evidentes esfuerzos por la paz, por los derechos humanos y por la liberación de todas las mujeres. Voy a trasladar unas sensaciones o, mejor, emociones.

Estamos en una época muy convulsa. paralizados por los miedos del mercado, por los riesgos a nuestro estado de bienestar, atenazados por la angustia hacia un futuro que nos provoca incertidumbre. Estas mujeres han encarado con valor y decisión sus propias vidas. han decidido revelarse ante un futuro que aparecía escrito y que les obligaba a una sumuisión absurda, en un mundo esc rito por hombres, temerosos de la igualdad.

La igualdad es un valor de tremenda fuerza. Es imparable. Todos aquellos que siguen poniendo excusas absurdas para no reconocer que viene un mundo diferente, donde el respeto y la convivencia serán la nueva ley, quedarán superados por los avances de la sociedad.

Tres mujeres que han luchado en un espacio especialmente hostil. Un sistema de prejuicios religiosos y civiles impuestos por hombres que pretendían la “cosificación” de “sus” mujeres. Y ese es el terreno embarrado en que han jugado y han empezado a ganar la partida ellas. Prejuicios muchas veces aceptados acríticamente por todos.

Hay un pasaje misterioso en la Biblia, que el otro día comentaba con mi amiga Yolanda. Exodo 15 vv 19-21

15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. 
15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 
15:21 Y María les respondía: 
Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; 
Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 

Quien fue de verdad artífice de que los israelitas cruzarán las aguas, mientras se ahogaba el Faraón y su ejército? Fue Moisés o María? A veces tengo la sensación de que hemos reescrito la historia, incluso las leyendas, con una finalidad siniestra de sumisión de la mujer. Pero ésta, una vez tras otra ha levantado su frente y ha impedido que su “gesta” sea olvidada.

Y ahora estamos acariciando un tiempo nuevo. Un tiempo donde ese valor empieza a ser reconocido. O mejor “conocido” Y no creo que haya vuelta atrás. y será un mundo más justo, porque desparecerá la principal injusticia, que es la negación de la mitad de la especie.

La concesión de este premio compartido es una noticia feliz. Una noticia hermosa y brillante. Y cuando conoces lo que han hecho, lo que han tenido que sufrir, lo terrible del poder maligno a que se enfrentaban, sientes una admiración sin límites y te cuestionas si aquello que te parece importante, aquello a lo que dedicas tanto tiempo, no es algo secundario, frente al noble objetivo de digniodad por el que trabajan estas mujeres.

El presidente del Comité noruego ha afirmado: “sin la inclusión de las mujeres no hay democracia ni desarrollo pacífico” Nada más que añadir. Sólo gritar un emocionado. “gracias” a estas tres mujeres.

1 comentario

  1. Hola estoy haciendo classe en el instituto sobre las mujeres i en la proxima sesion me toca hablar de usted i esta muy bien lo que hizo.!

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