Ma ha parecido un tremendo error la estrategia de Rajoy en el debate y, por contra, un acierto la de Rubalcaba. Me explico.
Rajoy pensó que Rubalcaba atacaría fuertemente, al estilo de un combate de boxeo en que el aspirante sale a por todas y el campeón, tranquilo, espera su momento. Se consideraba el campeón, a la luz de los avances de las encuestas y de los resultados de las últimas elecciones municipales. Así que, su estaregia era esperar, decir lo menos posibles y no salirse del guión. De hecho, sólo actuó por libre cuando quiso lucir su conocimiento de España y de sus pueblos. Citó dos de la provincia de Cádiz, que eran de la de Sevilla.
Sin embargo, Rubalcaba lo planteó de otro modo. No se trataba de ganar o perder ese día concreto, entre otras cosas porque Rajoy no iba a soltar prenda e iba a rehuir todo combate dialéctico. Habría, como mucho, un vencedor a los puntos. Así que, lo mejor era formularle una serie de preguntas, todas ellas extraídas del programa electoral del PP y esperar que Rajoy respondiese o callase. Y Rajoy calló. Y el dicho tan castizo de “quien calla, otorga…”, permite ahora que una y otra vez, todos los informativos y los MMCC recojan las dudas generadas y vuelvan a repetir una y otrra vez las mismas preguntas.
Interrogantes sobre, el futuro de las pequeñas y medianas empresas y sus trabajadores. De las coberturas de desempleo, del matrimonio de personas del mismo sexo, de la revalorización de las pensiones….y un largo rosario de temas a los que, quien dice querer ser presidente de un país, no es capaz de responder.
Esta es la diferencia entre quienes, en realidad, no desean los debates y los reducen a la mínima expresión y quienes han demostrado su compromiso con debatir y que la gente conozca las verdaderas intenciones de quienes se presentan a la máxima responsabilidad política del estado. Siempre que ha habido debates en España, ha sido con gobiernos socialistas. Aznar los suprimió y el propio Rajoy se negó en su día a debatir con Zapatero cuando el PP gobernaba. Y ahora, se ha visto obligado a acudir a un encuentro de este tipo. Y lo ha hecho como si fuera un trámite y negándose a desvelar sus planes. No es una actitud democrática aceptable, a mi juiicio.
Veremos los efectos a la corta y tambien a medio plazo.
Podríamos poner como banda sonora para Rajoy la canción “Desaparecido” de Manu Chao: Me llaman el desaparecido, que cuando llega ya se ha ido, volando vengo volando voy, deprisa deprisa rumbo perdido…